Digestión de la bebida de soja y alternativas a la leche




Es posible que la leche de soja sea también indigesta?
 Hace unas semanas decidí dejar de tomar productos lácteos por los problemas digestivos que me provocaba. Lo he sustituida por la de soja pero me encuentro que me provoca dolores de estómago.
 

Mucha gente, con los años, desarrolla cierta sensibilidad a los productos lácteos. Sobre todo la leche y, en menor medida, quesos y yogures.

El principal problema con el que nos encontramos con la leche es la digestibilidad de la lactosa, su azúcar característico. Cuando somos pequeños esta lactosa la podemos digerir ya que el cuerpo de manera natural dispone de lactasa, la enzima responsable de su digestión. A medida que nos hacemos mayores nuestra alimentación se va diversificando y la leche pasa de ser el alimento principal en estar presente en más baja proporción. A consecuencia de ello el cuerpo, que es muy eficiente, irá disminuyendo la producción de lactasa. Hay personas más sensibles que, ya desde la infancia, la ingesta de leche les provoca problemas digestivos, hay personas que, no es hasta la etapa adulta que los empiezan las indigestiones. Así como también los hay que no llegarán a tener nunca intolerancia a la lactosa.

Ante el caso de desarrollar una intolerancia, mucha gente se plantea la sustitución por algún otro alimento y el batido, licuado o bebida de soja (recordemos que no debemos decir su leche, ya que la leche sólo proviene de las hembras de los mamíferos) suele ser escogido en primera opción.

Como le está pasando a Toni, el licuado de soja puede resultar también indigesto, pero por motivos diferentes por los que lo es la leche de vaca.

La soja es una legumbre, no lo olvidemos, y como tal puede provocar los mismos inconvenientes que lo hacen las lentejas, las judías o los garbanzos en personas sensibles a estos productos: hinchazón de la barriga, gases, incomodidad abdominal, ruidos digestivos, diarreas ... Son alimentos vegetales ricos en fibra y, por tanto, nuestro organismo no digiere.

Antes de hacer un cambio tan importante como la eliminación de los lácteos de la alimentación sería conveniente estudiar en qué grado se encuentra nuestra sensibilidad a la lactosa. Muchas veces se trata de una intolerancia parcial y el consumo de yogures y algunos quesos lo podemos seguir haciendo. También se ha observado una mejor tolerancia a la leche de cabra y sus derivados.

En segundo lugar hay que conocer qué nos ofrece el mercado. La soja es una buena opción, pero existen otros tipos de productos con perfiles nutritivos muy completos. Actualmente podemos encontrar con mucha facilidad (en supermercados y tiendas especializadas) leches bajas en lactosa y licuados o bebidas vegetales procedentes de fuentes diversas: bebida de arroz, bebida de avena, bebida de kamut ... y uno que lo hemos tenido en el alcance toda la vida, la llamada leche de almendras.

El gusto es una parte clave a la hora de decidirnos. El sabor de la leche de vaca o de cabra poco tiene que ver con el gusto de las bebidas vegetales. Es un cambio organoléptico importante y habrá que encontrar aquel que más nos guste y acostumbrar al paladar.

Hacer el cambio poco a poco. Para ir observando como lo tolerante nuestro sistema digestivo (sobre todo si se trata de bebida de soja) y para irnos acostumbrando al gusto. Una opción sería empezando mezclando las dos bebidas (leche de vaca y batido vegetal) o mezclar batido vegetal con yogures naturales.

De todos modos, tanto si elegimos una bebida de soja como de arroz o avena, debemos pensar que son alimentos muy diferentes y que, por tanto, su perfil nutricional también lo será. Si eliminamos todos los lácteos estaremos disminuyendo el aporte de calcio. Habrá que tener en cuenta y buscar alternativas.