¿Sabias que puedes bajar de peso solo caminando?

Sí, es posible. Se trata del "power walking", una alternativa a salir a correr, que puede ayudarte a quemar una gran cantidad de calorías. Te damos las claves para realizarla.


La fiebre runner se ha desatado, pero salir a correr regularmente, con la técnica adecuada para no caer en lesiones y además tener la capacidad para planificar un entrenamiento variado no es fácil. Obviamente, corriendo quemarás más calorías que simplemente caminando, ya que se activa más el metabolismo. Sin embargo, conseguir una buena rutina de caminata es más sencillo y, por tanto, puede ser más eficaz.

¿Cuáles son los beneficios de caminar? Aumentarás considerablemente tu metabolismo basal, tendrás menos apetito, quemarás grasa acumulada y te protegerás de numerosas enfermedades. Además, no vas a gastar plata ni tendrás que someterte a los horarios y clases masificadas de los gimnasios.

Pero claro, no se trata de salir a andar de cualquier manera. Cuidá tu postura y seguí estos consejos:

No hagas zancadas largas. Cuando intentamos ir rápido, un error muy común consiste en alargar nuestros pasos en exceso. Debes mantener tu zancada normal, y más bien es el ritmo el que aumenta. Si no, podés llegar a dañar los ligamentos de la pelvis ( una de las lesiones más frecuentes entre la gente que camina de forma habitual).

Los hombros deben estar relajados y el pecho recto. Te recomendamos que, mientras caminas, aprietes la zona abdominal y los glúteos. Nunca mires tus pasos: la cabeza debe estar en posición normal.

El braceo es importante: los brazos deben estar flexionados en un ángulo de 90º y los puños cerrados.

El pie aterriza en el suelo con el talón y son los dedos los que dan el impulso en la salida.

Cuando empieces a caminar, dedica los 5 primeros minutos a un paso moderado, al igual que los últimos 5 minutos: no pares de golpe. La respiración tiene que ser en todo momento abdominal: cada vez más profunda. Además, huye en la medida de lo posible del asfalto: los caminos de tierra serán tus aliados.


Para empezar, te recomendamos que salgas con un pulsosímetro, porque este entrenamiento no es un simple paseo. Para quemar grasa, tenés que llevar tu ritmo cardíaco a un 60-70%. El objetivo ideal es caminar una hora al día y a un ritmo de 10 minutos pór kilómetro (tranquilos: no tienen por qué conseguirlo en su primera sesión).